Duelo

La ruptura sentimental y el duelo: cuando nos abandonan.

Una ruptura sentimental es una de las experiencias generadoras de mayor malestar psicológico por la que podemos pasar a lo largo de la vida. La situación se agrava cuando la decisión no parte de ambos miembros de la pareja, cuando es uno el que abandona al otro.

La persona rechazada acostumbra a pasar por un proceso de duelo con muchas semejanzas al que se atraviesa cuando muere un ser querido, o incluso cuando se padece una depresión. Son momentos de tristeza, melancolía, desesperanza, ansiedad, irritabilidad, insomnio, inapetencia, apatía, etc. Lidiar con el abandono puede ser un proceso muy doloroso en el que el doliente acostumbra a enfrentarse a una serie de tareas o procesos.

Una silla vacía en Navidad

Desde pequeñas/os nos han educado que la navidad es una época familiar, sinónimo de alegrías, de diversión, de esperanza,… pero la navidad puede perder su sentido inicial cuando alguien importante y cercano ya no está para compartirlo con nosotros/as.

Para aquellas/os que han sufrido una pérdida, la navidad se convierte en un calvario donde la persona que ya no está adquiere mayor protagonismo del que tenía cuando vivía. No importa cuánto bien o mal te llevabas con esa persona o el tipo de vínculo que tenías, la cuestión es que ya no está y eso nos pesa e influye más que cualquier otro motivo. Si esa persona formaba parte importante de nuestra vida y ya no está, ¿Qué sentido tiene celebrar estas fiestas tan especiales?

Aprender de la pérdida, una guía para afrontar el duelo

aprender-de-la-perdida-9788408008606En esta publicación Neimeyer intenta ofrecer una nueva perspectiva sobre el duelo, dirigiéndose tanto a las personas que han sufrido una pérdida importante como a los profesionales que ofrecen atención psicológica.

Neimeyer propone un enfoque con un marcado carácter constructivista que pone de manifiesto la importancia de las variables personales, familiares y culturales.

Estos aspectos son cruciales y otorgan un perfil único a cada proceso de duelo. Es decir, no es adecuado tratar de estandarizar un proceso que si bien muy común, es único e individual. El autor es crítico con las posturas tradicionales que contemplan el duelo como un proceso lineal e universal tachándolas de rígidas y superficiales.

Encontrar la solución comienza por comprender el problema

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