Depresión

Nueve errores bien intencionados que cometemos cuando alguien está deprimido

Vega (mujer, 29 años, periodista, desempleada) padece depresión. Desde hace meses experimenta un estado de ánimo decaído, sentimientos de poca valía, incapacidad para disfrutar o sentir placer, irritabilidad, dificultades de concentración, sensación de fatiga, alteraciones del sueño y del apetito.

Carmen, su madre, insiste en ir a su casa a hacer la comida; Víctor, su pareja, ha aparcado sus aficiones y amigos para estar con ella; Alberto, su hermano, le pide que se anime; Candela, su hermana evita hablar del asunto; Marta, su amiga, insiste en que la homeopatía le cambió la vida; Álvaro, se molesta porque no sale a tomar unas cañas; David, teoriza sobre el origen de sus problemas.

Once formas de amargarse la vida

¿Eres feliz? Si respondes amablemente a llamadas comerciales sobre productos que no te interesan, cedes el paso aun cuando tienes preferencia, confías en la bondad de los extraños, se te pasan los enfados con facilidad, llevas calcetines de colores y sonríes espontáneamente cuando te das cuenta de que llevas el jersey del revés. Sí, definitivamente eres bastante feliz.
Te aconsejo que no cambies. Sin embargo, si en algún momento deseas sentirte una persona desgraciada, lee a continuación algunas de las formas más frecuentes y efectivas que utilizamos para amargarnos la vida.

Síndrome de Gauguin

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Afrontar de manera inadecuada los grandes cambios personales, laborales y/o familiares surgidos sobre todo al llegar a cierta edad, pueden ocasionar un estado de desesperanza hacia el presente y el futuro.

¿Alguna vez has sentido la necesidad de querer cambiar tu vida, dejarlo todo y marcharte a otro lugar?

Seguramente en algún momento hayas estado harto/a de tu trabajo, tus amistades, tu familia o del ritmo frenético de tu ciudad… Romper con todo ello se convierte en algo prioritario.

Este deseo íntimo de huir a otro lugar mejor e iniciar una nueva vida dejando atrás los problemas y los quebraderos de cabeza que conlleva una vida basada en la inercia, provoca un sentimiento de búsqueda continua de un paraíso donde nunca hay problemas. Un sentimiento que todxs hemos atesorado alguna vez en nuestro interior y que, si somos honestxs, de vez en cuando asoma.

Este deseo se denomina “Síndrome de Gauguin”.  Su nombre hace referencia al famoso pintor francés postimpresionista que, huyendo de la corrupción y de la artificialidad de la civilización europea, huyó a Tahití donde encontró el paraíso alejado que anhelaba.

TOC: Viviendo entre obsesiones y compulsiones

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Supongamos por un momento estar dentro de la cabeza de alguien cuyos pensamientos le obligan a mantener ciertas conductas repetitivas relacionadas con sus preocupaciones, miedos, sueños… pudiendo llegar a sentir que la delgada línea que separa la cordura de la locura se pude cruzar con facilidad.

El trastorno obsesivo- compulsivo (TOC) se define según el DSM-IV (Manual diagnostico y estadístico de los trastornos mentales) como un trastorno de ansiedad caracterizado por pensamientos intrusivos, recurrentes y persistentes que producen inquietud, temor o preocupación y conductas repetitivas denominadas compulsiones dirigidas a reducir la ansiedad asociada.

Síndrome postvacacional

El final del verano llegó. Al menos para muchos de nosotros. Abandonamos esos días de relax y desconexión. La playa, la montaña, el trópico o el pueblo quedan atrás y no volverán hasta dentro de un tiempo. En algunos casos la vuelta a la cotidianidad implica un esfuerzo sobrehumano. Nada es realmente interesante o satisfactorio, la jornada laboral se hace interminable y sólo deseamos que se acelere el paso del tiempo. Muchos dicen que ahora toca enfrentarse con la vida real. Muchos sienten los síntomas de lo que llamamos síndrome postvacacional.

Astenia, anhedonia, distimia, locus de control y otras psicopalabras

Pati: ¿Cómo estás guapa?
Elvira: ¿Vienes el gym?
Pati: Sí. Me han puesto una rutina bastante TOC. No toco las máquinas y hago muchas repeticiones. ¿Y tú qué tal?
Elvira: Sí, cada día estás más delgada.
Pati: Estoy todo el día con zumos y batidos. ¿Cómo estás?
Elvira: A este ritmo vas a desarrollar fagofobia.
Pati: Pareces mi sobrino con TDAH… ¡Concéntrate! ¿Qué tal estás?
Elvira: No sé, llevo tanto tiempo con esta astenia que creo que es distimia radical. Que no disfruto… anhedonia total.
Pati: ¿Qué vas a hacer?
Elvira: No se… ¿Esperar a que se pase?
Pati: Ese locus de control… ¡Coge la sartén por el mango y toma decisiones!
Elvira: Amen.

Hace unas semanas Elvira y Pati hablaban de resiliencia, bovarismo, oligofrenia, asertividad o pseudología fantástica. Hoy seguimos sus pasos con la segunda parte del manual para sobrevivir a unas cañas con ínfulas psicológicas.

Nueve falsas creencias sobre la depresión

La depresión, ese agujero negro de infelicidad y desesperanza que fagocita la vitalidad de las personas que la sufren. En su forma más severa la persona mantiene una sensación continuada de tristeza, sentimientos de poca valía, ausencia de capacidad para disfrutar o sentir placer (anhedonia), irritabilidad, sensación de cansancio, e incluso dificultades de concentración y alteraciones del sueño, del apetito y la memoria.
Se trata de un trastorno mental que parece extenderse la pólvora en el actual contexto de crisis. A pesar de su relevancia, es una enfermedad poco conocida por un sector importante de la población y todavía son frecuentes algunas creencias erróneas.

La ruptura sentimental y el duelo: cuando nos abandonan.

Una ruptura sentimental es una de las experiencias generadoras de mayor malestar psicológico por la que podemos pasar a lo largo de la vida. La situación se agrava cuando la decisión no parte de ambos miembros de la pareja, cuando es uno el que abandona al otro.

La persona rechazada acostumbra a pasar por un proceso de duelo con muchas semejanzas al que se atraviesa cuando muere un ser querido, o incluso cuando se padece una depresión. Son momentos de tristeza, melancolía, desesperanza, ansiedad, irritabilidad, insomnio, inapetencia, apatía, etc. Lidiar con el abandono puede ser un proceso muy doloroso en el que el doliente acostumbra a enfrentarse a una serie de tareas o procesos.

10 refranes para entrar en depresión

Somos muchos los que tenemos una tía, cuñado, madre o abuelo que, durante una conversación, defiende su punto de vista a golpe de refranero. Aunque elocuentes y a veces muy estéticos, los refranes no siempre contienen sabiduría. Algunos de estos dichos refieren un tipo de pensamiento poco razonable e incluso, en algunos casos, un tanto mezquino.

Los refranes pueden dar legitimidad creencias o teorías basadas en la culpa, la resignación, la desesperanza, la desconfianza, el pesimismo o el aislamiento social. En muchas ocasiones validan formas contemplar el mundo reducidas a términos de blanco o negro (pensamiento dicotómico), aplicando verdades absolutas (rigidez cognitiva) o anticipando desgracias y episodios nefastos (pensamiento catastrofista).

Encontrar la solución comienza por comprender el problema

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