Violencia de género

El maltrato a la mujer es el crimen más numeroso del mundo, así lo reconocen las Naciones Unidas que en su declaración de 1993 definen el maltrato de género como: todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertada tanto si se produce en la vida pública como en la privada

La violencia contra la mujer se da con mayor frecuencia (pero no de manera exclusiva) en las relaciones de pareja y supone un atentado a la dignidad de una persona, a su integridad física, a su honor y a su libertad. Violencia no son sólo los golpes o las palizas, violencia es también menospreciar e ignorar los sentimientos, deseos u opiniones de las mujeres por el hecho de serlo.

Las normas sociales nos han enseñado a valorar a las mujeres solo por su aspecto físico, olvidándonos de que cada persona es única e irrepetible y así se fomenta que las mujeres sean más dependientes emocionalmente y no expresen y defiendan sus derechos ni sus necesidades.

La educación diferenciada entre sexos provoca a las mujeres dificultades para afrontar los problemas que la vida trae, limitándose a quedarse en espacios privados por miedo a ser cuestionadas por el hecho de ser mujer. La transmisión de los roles de género además hace que asuman determinadas funciones como aquellas dedicadas al cuidado de los/as otros/as llegando a perder su propia identidad por el camino.

Los roles patriarcales son asumidos por la mujeres de tal manera que solamente contemplan el matrimonio convencional como única opción de vida feliz minimizando o normalizando cualquier forma o trato que dentro de él se desarrolle.

¿Qué síntomas presenta?

La sintomatología que presenta una mujer que está sufriendo violencia de género varía en función del tipo de violencia que sufra, entre ellas:

  1. Sintomas Físicos: Dolores musculares, dolores de cabeza, problemas gástricos, problemas de la piel, mareos, dificultades respiratorias, trastornos del sueño y de la alimentación, etc…
  2. Síntomas Emocionales: Miedo, rabia, ira, culpa, irritabilidad, nerviosismo, dependencia emocional, desesperanza, bloqueo emocional, estado de ánimo bajo, estrés, ansiedad, vergüenza,…
  3. Síntomas Cognitivos: Baja autoestima, pensamientos sobre la muerte, indefensión, dependencia, pensamientos contradictorios, dudas,…
  4. Síntomas Conductuales: Aislamiento social, intentos autolíticos, dificultad para tomar decisiones, disminución de actividades de ocio saludables, ausencia laboral, consumo de alcohol y sustancias, etc,..

¿Cómo orientamos el proceso psicoterapéutico?

La intervención terapéutica se adaptará a la situación, a las diferencias individuales de cada mujer y al momento del proceso en el que se encuentre.

La terapia tendrá como objetivo principal la comprensión de la situación por parte de la mujer para que entienda que lo que está sufriendo no es lo normal. Para ello se analizarán los mitos y factores que hace que se mantenga en esa situación, así como se trabajará en la identificación de indicadores de violencia.

Es importante ayudar a la paciente a establecer las medidas de protección para ella y para sus hijos e hijas y diseñar con ella un plan de seguridad para aplicar en caso de peligro.

A partir de ahí el trabajo terapéutico se centrará en empoderar a la paciente para disminuir su sentimiento de culpa y sus miedos, aumentando su autoestima y rompiendo su aislamiento social y familiar, acompañándola en la toma de decisiones.

La violencia de género puede ocasionar trastornos colaterales que, según el caso, podrán tener tratamiento específico como por ejemplo: Trastorno de Estrés Postraumático, depresión, ansiedad, Trastornos de la Conducta alimentaria, etc…

Encontrar la solución comienza por comprender el problema

LogoApsimad