Trastornos de la conducta alimentaria

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) constituyen un grupo de trastornos mentales caracterizados por una conducta alterada de la alimentación generalmente enfocados al control del peso. Esta alteración lleva como consecuencia problemas físicos o del funcionamiento psicosocial de la persona. Existen diferentes trastornos de la alimentación, pero sin duda los más conocidos son la Anorexia Nerviosa (AN) y la Bulimia Nerviosa (BN). Son trastornos que afectan especialmente a las chicas adolescentes, sin embargo cada vez se detecta una mayor prevalencia en chicos y mujeres adultas.

 ¿Qué síntomas presentan?

Anorexia nerviosa

La AN se caracteriza por una disminución importante en la ingesta de alimentos debido a un miedo intenso a ganar peso. En muchas ocasiones se da una alteración de la percepción de la forma o el tamaño del cuerpo y presentan un peso por debajo del normal para su edad y estatura.

  • Las personas con AN se niegan a mantener su peso dentro de los límites de la normalidad, por lo que se imponen dietas restrictivas y buscan adelgazar.
  • El perfeccionismo y la baja autoestima son comunes. El autoconcepto viene determinado por la percepción de su cuerpo. Se trata de un temor fóbico a engordar y a perder el control sobre la comida.
  • No suelen buscar ayuda y en muchos casos esconden la sintomatología.
  • También es frecuente encontrar un estado anímico deprimido, ansiedad, apatía, dificultad para concentrarse, aislamiento social, pérdida de la libido, rumiaciones y/o rituales obsesivos alrededor de la comida.
  • Encontramos muy frecuentemente alteraciones o pérdida del periodo o amenorrea. Se trata de un síntoma característico de la enfermedad y puede aparecer hasta en el 70% de los casos cuando la pérdida de peso es significativa.
  • Existen dos subtipos de anorexia que especifican la presencia o ausencia de atracones o purgas:

Tipo restrictivo: la pérdida de peso se consigue haciendo dieta, ayunando y/o realizando ejercicio intenso. Estas personas no presentan atracones, y suelen caracterizarse por un mayor perfeccionismo, rigidez y sentimientos de ineficacia.

Tipo compulsivo/purgativo: la persona presenta a atracones o purgas o ambos a la vez.  A diferencia de las del tipo restrictivo, tienen más probabilidades de presentar problemas de control de los impulsos, de abusar del alcohol u otras drogas y de manifestar más labilidad emocional (cambios bruscos de humor).

Bulimia nerviosa

En el caso de la BN, las personas afectadas presentan episodios en los que comen enormes cantidades de comida (atracón), seguidos de sentimientos de culpa o vergüenza que desencadenan acciones para el mantenimiento del peso. Esta conducta puede condicionar su vida diaria y dificultar sus relaciones sociales.

  • Se produce cierta pérdida de control sobre la alimentación, origen de los episodios recurrentes de ingesta voraz.
  • Los atracones, con una frecuencia variable, las personas afectadas ingieren gran cantidad de alimentos. La duración de estos períodos puede variar pero suele ser inferior a dos horas. No se considera atracón una ingesta superior a la requerida si se da a lo largo del día.
  • Aunque el atracón no tiene por qué estar restringido a un determinado lugar suele producirse en privado. Habitualmente ocultan este comportamiento y no suelen buscar ayuda.
  • Pueden desencadenarse por estados anímicos deprimidos, dificultades interpersonales, hambre intensa o tras dietas restrictivas o sentimientos relacionados con el peso, la figura corporal o los alimentos. Se acompañan de sensación de falta de control y a continuación siguen de sentimientos de culpa, auto-desprecio o humor depresivo.
  • Se da una presencia de mecanismos compensatorios destinados a impedir el aumento de peso: Del 80% al 90% de las personas afectadas se provoca el vómito después del atracón. El efecto inmediato es el alivio del malestar físico y la reducción del miedo a ganar peso. Otros mecanismos utilizados para evitar el aumento de peso son el abuso de laxantes y diuréticos, la realización de ejercicio excesivo o ayuno posterior.
  • El temor a engordar y la falta de control sobre la alimentación determinan su estado anímico y mental, que puede acabar en procesos depresivos.
  • Existen subtipos de bulimia nerviosa que se clasifican de acuerdo los métodos de purga que utiliza:

Tipo purgativo: La persona recurre al vómito, el uso de laxantes, diuréticos y enemas. Presentan más distorsión de la imagen corporal, mayor deseo de estar delgadas, más patrones anómalos alimentarios y psicopatología (sobretodo depresión y obsesiones) que las de tipo no purgativo.

Tipo no purgativo: La persona ayuna tras el atracón o practica ejercicio intenso.

TCA atípicos

Los TCA atípicos reciben este nombre porque no entran exactamente en la definición clínica establecida para la AN o la BN. Las personas afectadas por estos trastornos pueden tener una combinación de síntomas de AN y BN a la vez, que pueden ser cambiantes en el tiempo.

¿Cómo orientamos el proceso psicoterapéutico?

El tratamiento en los TCA en muchos casos exige la colaboración con recursos de salud primaria para el control del estado de salud física de la paciente. Un proceso terapéutico adecuado prestará atención tanto a los hábitos alimentarios, como al trabajo con las creencias relativas a la imagen corporal, así como a las relaciones interpersonales o la regulación emocional. Los objetivos básicos del proceso psicoterapéutico son los siguientes:

  • Establecimiento de unas pautas de alimentación normalizada y suficiente con el objetivo de mejorar la condición física del paciente.
  • Disminuir hasta eliminar los atracones y las conductas de purga tales como los vómitos, el uso de laxantes y diuréticos.
  • Explorar y adaptar las actitudes y creencias no saludables acerca de la comida, el peso y la imagen corporal.
  • Mejorar la sintomatología asociada, explorando el mundo de significados de la paciente y la construcción de la propia identidad enfatizando en el fortalecimiento de la autoestima, control de la ansiedad y estados anímicos deprimidos.
  • Mejora de las relaciones familiares y sociales, explorando las dinámicas familiares subyacentes y buscando apoyo y comprensión en el círculo inmediato de la paciente que favorezcan el cambio de comportamiento.
  • Prevención de recaídas, abordando y previniendo situaciones que puedan favorecer los comportamientos previos y planificando estrategias para su abordaje.

 

Encontrar la solución comienza por comprender el problema

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