Trastorno de pánico

El trastorno de pánico es un trastorno de ansiedad en el que la persona afectada sufre repetidos ataques súbitos de terror en ausencia de estímulos externos que puedan desencadenarlos. Los episodios frecuentes de terror acompañados de un fuerte estado de ansiedad se denominan ataques de pánico o, o también en algunos casos, ataques de ansiedad o crisis de ansiedad.

Los episodios sucesivos de terror aparecen acompañados de cambios significativos en el comportamiento del individuo y de una preocupación continua por que se produzcan nuevos ataques de pánico. En algunos casos puede condicionar el día a día hasta el punto de impedir actividades tales como ir de compras, conducir o ir al cine. Cuando la enfermedad llega hasta este punto, puede evolucionar en agorafobia.

Las personas que lo padecen no pueden predecir cuándo o dónde ocurrirá un ataque, y entre los episodios, muchas personas se preocupan intensamente y se aterrorizan al pensar en el próximo ataque.

El trastorno de pánico comienza generalmente en las últimas etapas de la adolescencia o al inicio de la edad adulta y suele afectar a más mujeres que a hombres. Es importante señalar que no todas aquellas personas que hayan sufrido en alguna ocasión un ataque de angustia o pánico no tienen por qué desarrollar un trastorno de pánico.

¿Qué síntomas presenta?

El trastorno de pánico se caracteriza por la presencia recurrente de episodios repentinos de terror, usualmente acompañados por taquicardias, transpiración, debilidad, mareos, o desfallecimiento. Además suele producirse una sensación de irrealidad, miedo a una fatalidad inminente, o miedo de perder el control. A menudo se cree que se está sufriendo un ataque cardiaco, que se está enloqueciendo, o que se está al borde de la muerte.

Las manifestaciones se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 min para luego desparecer por completo.

Entre los principales síntomas que acompañan el miedo encontramos los siguientes (no es necesario padecerlos todos para considerar el episodio como un ataque):

  • Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca.
  • Sudoración excesiva.
  • Temblores, espasmos o sacudidas involuntarios.
  • Sensación de ahogo o falta de aire o aliento.
  • Sensación de atragantarse.
  • Opresión o malestar en el pecho.
  • Náuseas o molestias abdominales.
  • Sensación de inestabilidad, mareo o desmayo.
  • Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo)
  • Miedo a perder el control, volverse loco o miedo a morir.
  • Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo).
  • Alteraciones en la visión (dificultades para enfocar o pérdida de visión lateral). 

¿Cómo orientamos el proceso psicoterapéutico?

El trastorno de pánico es una enfermedad real que se puede tratar satisfactoriamente. Las personas que presentan ataques de pánico repetidos y en su máxima expresión, pueden llegar a quedar muy discapacitadas por esta enfermedad, y deben buscar tratamiento antes de que comiencen a ver limitado su día a día.

El modelo cognitivo del trastorno de pánico establece que un individuo vivencia una crisis de pánico, porque tiene una firme tendencia a interpretar de una manera catastrófica las sensaciones corporales, producidas durante una respuesta de ansiedad normal. Por ejemplo, una persona puede comenzar a sentir palpitaciones o un mareo, que tal vez no lleguen a más, si no interpreta negativamente esos síntomas. Generalmente la persona tiende a pensar: “viene otro ataque, me voy a volver loco, voy a morir, es terrible, no podré soportar estos síntomas”; estos pensamientos desencadenan el ataque de pánico; y refuerzan el trastorno.

En Apsimad orientamos el proceso a la exploración de las circunstancias vitales de cada persona y los factores estresores, y, a la capacitación de la persona para la observación, entendimiento y control de las sensaciones físicas, emociones y cogniciones que disparan los episodios de angustia. Las técnicas que solemos utilizar son las siguientes:

  • Psicoeducación, explicaciones acerca de la naturaleza de la ansiedad y del pánico.
  • Técnicas de relajación y respiración diafragmática lenta.
  • Técnicas de reestructuración cognitiva, que se orienta a la exploración y modificación de aquellos pensamientos negativos o estresantes.
  • Técnicas de exposición y desensibilización sistemática, que consiste en la visualización y afrontamiento de situaciones estresantes.

Encontrar la solución comienza por comprender el problema

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