Estrés postraumático

El Trastorno de Estrés Postraumático se origina tras haber sufrido u observado un acontecimiento altamente traumático (atentado, violación, asalto, secuestro, accidente, etc.), en el que está en juego la vida de las personas. Las imágenes de la situación traumática vuelven a reexperimentarse una y otra vez (flashback), en contra de la propia voluntad, a pesar del paso del tiempo, imaginándolo con todo lujo de detalles, acompañado de intensas reacciones de ansiedad (preocupación, miedo intenso, falta de control, alta activación fisiológica, evitación de situaciones relacionadas, etc.)

Todo ello genera un fuerte estrés, agotamiento, emociones intensas, y pensamientos irracionales que aumentan la intensidad de ese estrés, del agotamiento, de las emociones intensas…

El estrés postraumático se caracteriza porque se concede mucha importancia a estas imágenes y a la ansiedad que provocan. Se desarrollan muchos pensamientos relacionados con el acontecimiento traumático y con sus consecuencias. Se concede mucha importancia también a estos pensamientos, que generan más ansiedad, más estrés, más inseguridad. El mundo se percibe como altamente peligroso. Se suele perder la sensación de control sobre la seguridad propia.  Se recuerdan muchos detalles de la situación o de las sensaciones vividas en los momentos del suceso, con gran viveza, con gran intensidad y con una alta frecuencia. Esas sensaciones visuales, auditivas y táctiles quedan profundamente grabadas en la memoria y  poseen una alta relevancia entre cualquier otro recuerdo.

¿Qué síntomas presenta?

Los síntomas del Trastorno de Estrés Postraumático pueden afectar a la vida de la persona y hacer que sea difícil continuar con sus actividades diarias.

Los síntomas se pueden resumir en cuatro tipos:

1. Revivir el evento (reexperimentar los síntomas):

Los recuerdos del evento traumático pueden volver en cualquier momento en cualquiera de estas formas:

  • Pesadillas
  • Sentir estar pasando por el evento nuevamente. O comúnmente llamado “Flashbacks”
  • Ver, oír u oler algo que le hace revivir el acontecimiento. Estas sensaciones actúan como un “disparador” o “gatillo”. 

2. Evitar situaciones que recuerdan al acontecimiento:

Tratar de evitar situaciones o personas que desencadenan recuerdos de la situación traumática e incluso evitar hablar o pensar en el evento traumático. Por ejemplo: evitar multitudes por sentirse inseguro/a, evitar conducir si tuvo un accidente de coche, evitar ver películas sobre terremotos o atentados si sufrió alguno de ellos, etc.

3. Sensación de entumecimiento:

Dificultad en la expresión de los sentimientos, dificultad en recordar o hablar de las partes del trauma, pérdida de interés por actividades con las que antes disfrutaba, dificultad en experimentar emociones normalmente.

4. Sentirse excitado/a (Hiperexcitación):

Consiste en estar nervioso/a, siempre en alerta y en busca del peligro. También enojarse o irritarse con facilidad. Dificultades para dormir y para concentrarse.

¿Cómo orientamos el proceso psicoterapéutico?

La intervención terapéutica conjuga normalmente tratamientos específicos en función del diagnóstico principal con otros de carácter más general o contextual en función de las características personales del/a paciente así como del tipo de acontecimiento traumático.

Es fundamental proporcionar al/a paciente información sobre la naturaleza del Estrés Postraumático: mecanismos básicos, funcionalidad y disfuncionalidad, explicación de los síntomas y su alcance, relaciones entre pensamiento, emoción y acción.

Normalmente, las primeras intervenciones van encaminadas a reducir los síntomas de ansiedad y la incapacitación que producen en el/la paciente. Posteriormente se analizan y tratan los factores que originan y/o mantienen la ansiedad y otras alteraciones que puedan acompañarla. En este caso, técnicas en reducción de la ansiedad y en relajación son muy útiles.

Es importante proporcionar a los/as pacientes recursos de contención, creación de un espacio para que puedan expresar libremente y descargar sus emociones, sentimientos, miedos o inquietudes.

La exposición controlada y progresiva a situaciones temidas en combinación con técnicas cognitivas como control de los pensamientos automáticos, manejo de la culpa, sobrestimación de la probabilidad del hecho negativo así como el desarrollo de habilidades de afrontamiento a situaciones específicas, etc… es la base de una intervención para abordar y superar este trastorno.

También es importante destacar la necesidad de optimación de recursos sociales y afectivos ya que facilitan la comunicación de los hechos y vivencias traumáticas.

Encontrar la solución comienza por comprender el problema

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