Estrés laboral

El Estrés Laboral o estrés en el trabajo es un tipo de estrés propio de las sociedades industrializadas en las que la creciente presión en el entorno laboral puede provocar la saturación física o mental del/a trabajador/a, generando diversas situaciones que no sólo afectan a su salud, sino también a su entorno más próximo.

Se trata de un conjunto de reacciones físicas y mentales que sufre un/a empleado/a cuando se ve sometido a diversos factores externos que superan su capacidad para enfrentarse a ellos.

En cuanto a sus causas, el estrés laboral puede estar originado por una excesiva carga de trabajo, por un elevado nivel de responsabilidad que pone a prueba la capacidad del individuo, por unas relaciones sociales insatisfactorias en el puesto de trabajo, por una mala planificación de turnos u horarios o una inadecuada remuneración o reconocimiento del trabajo. Si bien cualquiera de estos factores pueden originar estrés laboral, en ocasiones una combinación de los mismos pueden originar situaciones más graves que a la larga son más difíciles de tratar.

Un ejemplo clásico del estrés laboral es el “Síndrome de Burnout” o “Síndrome del trabajador quemado”, que suele darse en aquellos puestos de trabajo relacionados con la atención al público, ya que este tipo de puestos van acompañados de una carga laboral lo que genera una situación de estrés permanente y acumulativo en el/a empleado/a. Finalmente el/la trabajador/a pierde toda motivación y se produce una dinámica mental negativa que hace percibir cada nueva jornada laboral como interminable.

¿Qué síntomas presenta?

El estrés laboral aparece cuando las exigencias del entorno superan la capacidad del individuo para hacerlas frente o controlarlas y pude manifestarse de diversas formas. Algunos de los síntomas más frecuentes son:

  1. Síntomas Físicos: tensión muscular, insomnio, dolores de cabeza, fatiga, problemas de espalda o cuello, indigestiones o problemas gástricos, enfermedades de la piel, etc.…
  1. Síntomas emocionales: Inseguridad, irritabilidad, miedo, nerviosismo, confusión, fluctuaciones del estado de ánimo.
  1. Síntomas cognitivos: excesivo temor al fracaso, excesiva autocrítica, olvidos, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, pensamientos repetitivos.
  1. Síntomas conductuales: trato brusco hacia los demás, incremento del consumo de sustancias como el tabaco, el alcohol u otras drogas, aumento o disminución del apetito, llantos frecuentes, etc..

¿Cómo orientamos el proceso psicoterapéutico?

La intervención terapéutica está dirigida en primer lugar a identificar los factores estresantes de la situación y las dificultades que presenta el individuo para poder hacerlas frente. Ejercicios para aumentar la auto-conciencia emocional e identificar las fuentes de estrés son muy útiles en las primeras fases de la intervención.

Se le enseña al paciente a gestionar mejor su tiempo para que sea más productivo y eficiente reduciendo su fatiga y a planificar acciones concretas para reducir las fuentes de estrés.

Se trabajan técnicas de comunicación para reforzar las habilidades sociales para facilitar al paciente expresar lo que siente o lo que quiere de una manera asertiva y sin sentirse culpable.

Técnicas de relajación y de reducción de la ansiedad y técnicas de modificación de pensamiento que ayudan durante todo el proceso a afrontar la situación de estrés de una manera efectiva.

 

Encontrar la solución comienza por comprender el problema

LogoApsimad